Cuando todo estuvo listo, lo servimos en esta cazuela de barro traída de Jujuy, que estuvo esperando hasta este invierno para ser estrenada. Y como siempre, acompañamos con un infaltable pan.
Observen como quedó ( hasta se le nota el humito).


Una vez que se nota que ya leudó un poco, podemos cortar la masa en trozos dependiendo de la forma que le queramos dar.
A ambos los untamos con leche, a los moñitos les ponemos crema pastelera y dulce de membrillo, y a las tortitas azúcar negra con harina, para que queden mejor.
Luego de dejarlas leudar un ratito más, ya armaditas , están listas para hornear a fuego moderado y a disfrutar!!!!!